Viajes en Velero, Benirras

Viajes en Velero plaza a plaza en Baleares: BENIRRÁS



La naturaleza magnética de Benirrás

Llegué para pasar la noche, y me quedé tres días. ¿Qué tiene Benirrás? Muy buena protección a tres cuadrantes, solo se abre a poniente. Buen tenedero de arena compacta, también manchas de roca y posidonia, pero se ve con tal claridad que solo hay que escoger donde soltar el hierro. Además, y sobre todo, está rodeada de acantilados y montes cubiertos de espesa vegetación mediterránea que se aprieta en mil gamas de verdes.

Ya está dicho pero insisto, aguas cristalinas animadas por abundantes peces; uno de los ocasos más hermosos de ibiza, en los que hasta un suave viento terral se confabula para que desde popa te maravilles con la paleta de rojos, naranjas, azules, amarillos, violetas, salmones... con los que se viste el horizonte crepuscular.

A esa misma hora, suenan tambores en la playa, y mujeres rubias venidas del norte, enfundadas en ropa de leopardo, cantan suaves baladas, acaricia nd o sus guitarras, a la despedida del sol. al final, los grupos reunidos sobre la arena aplauden a la naturaleza por crear tanta belleza efímera. nostálgicos y soñadores empeñados en que la vieja idea de la ibiza hippy siga con vida.

Velero_por_plazas_Benirras
Velero_por_plazas_Benirras

Más cosas. tres chiringuitos, aquí peca de exceso ya que la cala ideal ha de disponer de un único chiringuito, que debe orientarse al norte y disponer de buena sombra de pinos e higueras. De los tres, cené en el más antiguo un hermoso lenguado a la plancha, Sabroso y de precio razonable.

No faltan los habituales chamizos donde los pescadores protegen sus eficaces llauts, de proas altivas y popas redondeadas. Quieres imaginar que uno de ellos pescó el lenguado que aderezado con ajo y perejil, y sabiamente dorado sobre la plancha, te comiste ayer. Y aunque es poco probable que así haya sido, disfrutas con la invención.

Viajes en Velero, Benirras

¿Qué le falta? Los cientos de medusas que jugueteaban en Cala Badella y que me convencieron, sin apenas esfuerzo y a pesar del calor que hacía, de posponer mi primer baño ibicenco