 |
 |
 |
fecha |
origen |
destino |
dir.viento |
int.viento |
est. mar |
duración |
millas nav. |
acum. |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Pues a las cinco menos cuarto ha sonado el despertador, y después de un breve desayuno he desembarcado a remo, todavía en la oscuridad de la noche, a la pareja cuyo vuelo sale a eso de las siete y media de la mañana. Nos despedimos en la calita al pie de la muralla y regreso a dormir al barco. Un par de horas más tarde la vida se despereza en el Turquesa. Ya con la luz del día soluciono el tema del fueraborda y bajo al resto de la tripulación a la ciudad para que sigan haciendo turismo por la isla. Vuelvo al barco y me dedico a poner orden, fregar baños, nevera, repasar maderas, limpiar cubierta, etc. También bajo un ratito para hacer una compra que nos permita zarpar mañana temprano con la nueva tripulación. El día pasa tranquilo, con bañitos terapeúticos entre tarea y tarea. Todo vuelve a estar en su sitio en el barco y a eso de las siete de la tarde, se produce el cambio de tripulaciones. Desembarque y embarque casi simultáneos. Unos que llegan y otros que se van. Como la vida.
|
 |
|
|
nísiros |
w |
F 2 -3 |
tendida |
9 h |
54 |
|
He hecho madrugar a la tripu para salir tempranito hacia Nísiros. Son más de 50 millas las que nos esperan y mejor salir con tiempo. Pasan unos minutos de las siete y media cuando el Turquesa se marcha feliz del fondeadero de Rodas.

He tenido que despertar al patrón del barco que estaba a proa del nuestro, el tercer barco español que vemos por aquí en lo que va de verano, porque imcumpliendo las normas de cortesía y sentido común básicos, ha decidido tirar su ancla justo a la proa del Turquesa, aún cuando le había avisado de que tenía echados 50 metros de cadena a la proa. Imposible salir así. Le he pegado un bocinazo y se ha levantado para mover su barco. Menos mal que los dos éramos barcos españoles... En el canal, como siempre, quedan restos de la marejada de estos días, pero el viento, a medida que nos vamos separando de la isla rumbo al sur de Simi va cayendo lentamente. Navegamos a motor sobre una mar que poco a poco también se va calmando. El plan inicial era navegar lentamente hacia el norte desde Rodas para llegar a Leros sobre el día 26 ó 27. Ha habido cambio de planes. Para dentro de tres días se espera que el Meltemy se endurezca considerablemente, y en esas condiciones es preferible hacer norte ahora, con buena mar, que quedarse bloqueado más tarde en algún puerto incómodo soplando fuerza 7 ú 8 durante varios días. Por tanto, primer objetivo llegar hoy a Nísiros, y mañana, de otra tacada alcanzar el puerto de Lakki donde estaremos bien protegidos, con todos los servicios de la marina, y con la dulce isla de Leros para ofrecernos sus encantos durante un par de días. La navegación discurre sin novedad y hacia las cinco de la tarde entramos en el puerto de Paloi, en la isla de Nísiros. Todavía quedan cuatro o cinco huecos libres en el puerto. Amarramos enfrente del Captain's House.

Le alquilamos unas motos y duchados y frescos nos vamos dar un paseo y tomar una cervecilla en Mandraki. La nueva tripulación, formada por Lorea y Jorge, y Marga y Gastón, muestran su entusiasmo y no dan descanso a las máquinas de fotos.

Contentos, regresamos a Paloi para cenar de nuevo en el Captain's House. Bien. |
 |
|
|
lakki-leros |
NW |
F 5 |
marejada |
7 h |
42 |
|
Le he prometido a la tripulación que hoy será el último día que les haga madrugar. Quiero salir temprano porque las previsiones son que al final de la tarde el mar se complique un poco y empiece a cargar el Meltemy. La duda, estando es Nísiros, y para ir a Leros, es elegir entre bordear Kos por el este, más largo pero con menos mar, o hacerlo por el oeste, casi quince millas menos pero con peor mar. A primera hora de la mañana está todavía bastante tranquilo y opto por lo segundo.

Doblar el cabo al sureste de Kos nos cuesta un poco. La sonda cae rápidamente pasando de más de 200 metros a menos de 50 en muy poca distancia y se nota en la ola que se forma. El Turquesa sufre los primeros pantocazos serios de la temporada. Desconecto el automático e intento negociar las olas, estas olas cortas y profundas del Mediterráneo, pero es casi imposible. Llegan en trenes de tres o cuatro olas. Sales bien de la primera, regular de la segunda y la tercera te la comes. PLAFFF y nuevo pantocazo. Me alejo del cabo buscando más profundidad pero aún tardamos una hora en alcanzar una mar menos violenta. Cuando por fin puedo poner rumbo a Leros, y el mar empieza a entrar por la amura de babor la situación mejora. Ya casi no sufrimos pantocazos. Todo este tiempo, el viento ha estado en la proa, soplando entre 15 y 20 nudos. Las últimas 20 millas navegamos sin problemas. Creo que he acertado con la elección y son sobre las tres cuando entramos en la super protegida bahía de Lakki. Es temprano para ir a puerto así que fondeamos enfrente de la calita de Koulouki, a donde tenemos previsto ir hoy a cenar. A media tarde, levantamos el fondeo y entramos a puerto. Es agradable llegar a Lakki Marina. Duchas, algo fresco en la terraza del Escape y nos vamos caminando a cenar a la terraza de la taberna de Koulouki. Cena a gusto de todos. La tripu parece contenta. El patrón se alegra. |
|
leros |
|
|
|
|
|
|
|
|
leros |
|
|
|
|
|
|
|
Después de la palicilla del día 19, todos hemos agradecido un par de días de descanso en la dulce Leros. El primer día, con las motos alquiladas, le he hecho un pequeño circuito turístico a la tripu: Vromólithos, Pandeli, Platanos, Agia Marina, Alinda, e incluso les he llevado a conocer una pequeña cala escondida al norte de la isla en donde hemos comido en la terraza de la única taberna, mirando al mar, un buen plato de "maridaki", algo así como pescaito frito, acompañado con unas "joriátikis". Todo muy rico.

Por la tarde, aprovecho para ir poniendo al día la bitácora, mientras la tripu sigue disfrutando de la isla. Al atardecer, cervecita en la terraza del Café del Mar, colgado sobre la bahía de Vromólithos, y al oscurecer bajamos a cenar a Pandeli. Nuestra mesa está directamente en la playa, a pocos centímetros mar, las olas perezosas casi nos rozan los pies. Cena a base de pescado. Antes de acostarnos, copita en el Savana. Fluyendo, fluyendo, nos vamos a acostar.

El segundo día, la tripulación se emancipa y recorre la isla con sus motos. El patrón sigue con el tecleteo en el ordenata para actualizar la bitácora.

Día tranquilo sin novedades en el que la vida sigue fluyendo como debe. Para cenar, hemos reservado en "O Milos", probablemente el mejor restaurante de Leros. La media de diez a quince euros por cabeza que solemos pagar por cenar, se duplica en este lugar. Pero todos coincidimos en que merece la pena. Cena sabrosísima y homenaje merecido a una estupenda tripulación. |
 |
|
lakki - leros |
lipsi |
N-NW |
F 6 |
marejada |
4 h |
25 |
|
Durante dos días el Meltemy ha soplado con fuerza. Incluso en el interior de la protegidísima marina de Lakki se sentían las rachas cargando con violencia. Hoy, el parte es mejor. Dan fuerza 4 a 5 aunque probablemente quede todavía bastante mar. Nuestro objetivo hoy es navegar hacia el norte, a la isla de Lipsi. Salimos sobre las 10, con mucha calma. Una vez fuera de la bahía observo que las predicciones no eran del todo buenas. El viento se ha entablado en fuerza 6 y hay bastante mar. Toca ponerse a ceñir.

Un rizo en la mayor y otro en el génova y hacemos un bordo largo, de unas 15 millas hacia el NW. Después viramos hacia el NE librando bien la isla de Archangelos y apuntando directamente hacia la bahía de Lera, al sur de Lipsi. El viento sigue subiendo y le tomamos un segundo rizo al génova. También ha rolado un poco al NW, lo que nos permite navegar un poco más abiertos y por tanto bastante más rápidos. Las medias se ponen entre los 7 y 8 nudos. Recogemos velas con esfuerzo. Se agradece llevar un vasco medio navarro a bordo que no le hace ascos a los esfuerzos. Los enrolladores de mayor y génova, cuando carga como hoy, con 25 nudos, se vuelven duros y reacios. Cuesta hacerlos ceder a mano. Pero es lo que hay. Entramos en la bahía y fondeamos delante de una goleta turca que a punto ha estado de embestirnos. Siguen cargando rachas frescas que no impiden nuestro plan BCS. El agua vuelve a estar fresca y transparente. Bocatas generosos y siestuki. A media tarde zarpamos hacia el puerto de Lipsi. Con esta rasca, como era previsible, el puerto está lleno. Felizmente encontramos el último hueco entre una motora y un queche inglés. A pesar de las rachas y el viento atravesado el barco entra bien y quedamos amarrados en condiciones. La tripu sigue entusiasmada con lo que ve. El pequeño puerto de Lipsi que ya he descrito anteriormente y que a esta hora de la tarde, con esta luz mediterránea que va cediendo en intensidad y ganando en matices cromáticos, se muestra recoleto y acogedor. Bien.

Paseos, un café, duchas para endulzar la piel salada, y cuando empieza a oscurecer salimos a cenar.

Les he propuesto conocer la taberna Dilaila, aquella en la que cenamos a primeros de julio y que resultó ser la única taberna de Grecia sin televisor para ver el partido de España contra Paraguay. Cogemos un taxi y nos vamos a la bahía. El lugar encanta a la tripulación. Cenamos Berenjenas "Dilaila" y Jorge se mete una carne asada en salsa de naranja que tampoco deja indiferente. Noche preciosa con la luna llena iluminando la bahía de Lera. Buen día. |
 |
|
lipsi |
|
|
|
|
|
|
|
Qué gusto volver a dormir sin calor ni humedad. El viento ha soplado duro toda la noche y ha refrescado el ambiente considerablemente. Bajo a tomar un café y comprobar las previsiones para el día. Queremos navegar hacia el norte, a la isla de Arki. Aquí, dentro del puerto, sigue soplando con intensidad. Probablemente más que ayer. El parte confirma fuerza 6 a 7. Cambio de planes. Nos quedamos en Lipsi y mañana, previsiblemente con fuerza 5, navegaremos hacia Patmos. No tiene sentido, con un parte desfavorable, abandonar un buen amarre en un lugar agradable, para salir hacia el pequeño puerto de Arki, que probablemente esté completo, y tener que ir a buscarse la vida por ahí fondeado, mientras el Meltemy ruge violento día y noche. La tripu decide pasar el día en la playa.

Cogen un autobus en el puerto que los lleva a una pequeña cala situada en el noreste de la isla, en donde se debe agradecer el sotavento. Vuelven contentos. El patrón sigue con la actualización de la bitácora. Ya está quedando al día. Por la noche, sabrosa cena en el Manolis con apagón de luz general en la isla incluido en el precio. Gastón no desperdicia ninguna oportunidad para fotografiarse con los cocineros y camareros de las tabernas griegas. Fantástico. Ninguno se lo toma mal y al final siempre se hacen unas risas con él. Si su inglés estuviera al nivel de su entusiasmo sería sin duda alguna el rey de las islas. Regresamos al barco. Mañana más. |
 |
|
lipsi |
skala - patmos |
NNW |
F 5 |
marejadilla |
2 h |
12 |
|
Desayuno con calma y nos ponemos en marcha hacia Patmos. Sigue soplando, pero bastante menos que ayer. Queda un poco de mar pero nos llega por la amura y el trayecto resulta cómodo. Lorea, se pone a la rueda, y a un descuartelar, pilota con destreza por el canal que separa Lipsi de Patmos. Con fuerza 5 y a un descuartelar, el Turquesa navega feliz impulsado por su gran génova de 55 metros cuadrados por las aguas del Egeo. Fenomenal el entusiasmo que irradia esta chica cumpliendo su sueño de navegar en un velero por las islas griegas.En un par de horas llegamos a Patmos. En la bahía de Skala siguen cargando rachas cruzadas que dificultan el fondeo. Con todo, entramos bien. Cincuenta metros de cadena lanzados perpendicularmente a la línea del muelle y a la proa del Turquesa. Nos metemos en un hueco entre dos barcos, justito pero suficiente. Al cabo, los dos barcos se marchan. Recordamos que hoy todavía no nos hemos duchado. Pero no debe ser eso. Siguen llegando barcos, entre ellos un Jeannau 47 que larga mucha cadena, muy a barlovento, y cruza el resto de cadenas de los barcos que allí estamos fondeados. Como nuestro plan es quedarnos dos días, pienso, ya saldrá. Al poco, llega un Oceanis 43 de flota chárter. El patrón, un señor turco, echa el ancla un par de esloras a barlovento de donde está el Turquesa, para acabar amarrando a nuestro sotavento. Su cadena cruza la nuestra a dos metros de nuestra proa. Alucinante. Le pregunto cuando tiene pensado marcharse y dice que dentro de un par de días. Paciencia, pienso. A media tarde alquilamos unas motos y cuando se acerca la hora del ocaso, subimos a la Chora.

Cada vez que he llevado una tripulación a este lugar la reacción ha sido idéntica. Abren mucho los ojos y en su rostro se refleja la sorpresa y la satisfacción de estar en un lugar tan hermoso.

Como mandan los cánones, en la Chora, a esa hora del atardecer, hay que tomarse un buen Martini con mucho hielo. Todos cumplen. Bajamos a cenar a la bahía de Grikos. Después, copa digestiva en la playa antes de irse a dormir. De noche empieza a refrescar. Se agradece y dormimos bien. |
|
skala - patmos |
|
|
|
|
|
|
|
El Meltemy ha estado soplando toda la noche. Ha amanecido en Patmos y sigue soplando. Nos quedamos en la isla. Conducimos las motos hasta una calita en el extremo norte. Es uno de los lugares más protegidos del viento, además de ser un enclave precioso que ya visitamos a finales de julio. Hoy hay más gente que entonces, pero aún así, resulta un lugar muy tranquilo, con unas aguas extremadamente cristalinas, y toda una línea de árboles en la orilla que ofrecen una sombra deliciosa. Baños tranquilos y relajantes.

Subimos a la pequeña taberna encaramada sobre la playa. A la tripu le encanta el lugar, y no menos el menú a base de Maridaki y Joriátiki, además de algún frito. Menos de 9 euros por cabeza. A partir de hoy hemos decidido organizarnos en la mesa. El apetito de Jorge y Lorea es proverbial, y cuando nos juntamos los tres en la mesa, de nuestra parte todo se acaba enseguida, mientras que en la parte de Gastón y Marga, las bandejas siguen llenas. Como comen estos vascos!! Su apetito es parejo a su entusiamo. Fenomenal. Tarde en la que la tripulación se disgrega temporalmente hasta la hora de la cena.

Nos reunimos en el Turquesa para ir a cenar. Observo que la proa ha caído a sotavento, y el vecino de barlovento, un belga que patronea un Oceanis 411 me dice que un barco grande ha levantado un ancla esta tarde y que quizás se la nuestra. Tensamos un poco la cadena y veo que la proa vuelve a su lugar. En esto vemos salir al Jeanneau 47 que había llegado ayer después de nosotros. Su ancla se ha enredado y esta vez no hay duda que la cadena que arrastra es la nuestra. El patrón da avante, atrás, gesticula y nos parece verle gritar pero no son capaces de resolver la situación. En media hora será de noche. El vecino me ofrece su dinghy para ir a echar una mano. Allá voy. No tiene asiento y tengo que remar de rodillas con el ventarrón atravesado. Llego hasta el Jeanneau sin aliento y el tipo me recibe a gritos, que a ver qué hace mi cadena sobre la suya, que el llegó ayer... Le paro y le digo con toda la educación de la que soy capaz que fue él quien llegó después de mí, que además fui yo personalmetne quien le recogió los cabos de popa en el muelle, y que es mejor que dejemos la discusión e intentemos arreglar juntos el desaguisado. Omito decirle que es su ancla la que está enganchando la mía por haberla tirado tan a barlovento y cruzando la del resto de los barcos ya amarrados. El tipo recula, se calla, luego se disculpa, y nos disponemos a solucionar el tema. Por fin logramos subir su ancla y efectivamente la del Turquesa también sube con la de él. Además con tanto giro adelante y atrás, no solo está enganchada sino que ha cogido varias vueltas entorno a la cadena. Cada vez se ve menos y da bastante respeto meter las manos desde el dinghy, entre cadenas y anclas que soportan tanta tensión, que intentas liberar, y que en el momento imprevisible de su liberación te pueden enganchar una mano, hacerte mucho daño, o incluso llevarte al fondo. Nos lleva casi un cuarto de hora, ellos desde cubierta manipulando el molinete y el cabo que hemos pasado por debajo de mi ancla, y yo desde el dinghy intentando liberar las anclas. Finalmente quedan libres. El hombre vuelve a disculparse e intenta ahora quedar de amiguete... Vuelvo a remar de rodillas contra el viento atravesado y llego exhausto al Turquesa. La situación ahora es la siguiente: a pesar de haber tirado ancla y cadena al llegar de manera correcta, dos barcos nos la han levantado, a uno hemos tenido que auxiliarle, y lo único que nos aguanta ahora es el propio peso de los 50 metros de cadena. Tampoco podemos salir a recoger el ancla y volver a fondear porque el vecino de sotavento tiene cruzada por encima su cadena con la nuestra. Toca esperar que el peso aguante la proa, que el viento vaya cayendo y que mañana podamos salir al mar lejos de tantos domingueros y maleducados. Cosas con las que hay que aprender a vivir en los puertos griegos. Con la tensión todavía en el cuerpo, y el lumbago un poco tocado de remar arrodillado, he querido llevar a mi tripulación a cenar al "Cactus", pero estaba cerrado, así que acabamos en una taberna un poco más típica. Resulta ser del padre de la chica que nos ha alquilado las motos. Durante la tarde alquila motos, por la noche sirve cenas. El dueño del alquiler de motos es su primo. Cuando llegan los cruceros con turistas, trabaja de conductor de autobús, cuando no, alquila motos. Parece que todo el mundo en las islas se busca tantas ocupaciones como su tiempo le permite para aprovechar la bonanza económica estival. El invierno es largo en estas islas y durante muchos meses los ingresos, para la gente que trabaja con turistas, serán prácticamente nulos. La pareja vasca y yo nos saltamos la copa y nos vamos a dormir. Gastón y Marga no la perdonan y se van a un local con muy buena pinta en la salida de Skala hacia el norte. Noche de viento.
|
 |
|
skala-patmos |
lakki-leros |
NNW |
F 5 - 3 |
marejadilla |
4 h |
20 |
|
Esto empieza a acabarse. Penúltima travesía de la temporada para el Turquesa, a falta de la subida desde Lakki a Partheni para varar. Salimos de Patmos con fuerza 5 y ponemos rumbo a Leros. Navegamos por la aleta. Viento y mar nos empujan hacia el sur. El viento se mantiene bien hasta un par de millas de la entrada a la boca de Lakki. Entramos en el puerto y volvemos a fondear en la bahía de Kouluka en la que ya paramos cuando llegábamos de Nísiros unos días atrás. Última terapia BCS de la temporada. Deliciosa. Con lo que queda en la nevera preparamos un piscolabis en la bañera. Tarde muy agradable que va pasando entre baños de mar y baños de sol.

Entramos a puerto con tiempo para darnos unas duchas tranquilas antes de irnos a cenar. Cervecita en el Escape. Hemos alquilado unas motos. La tripu ha decidido invitar a cenar al patrón en "O Milos", probablemente el mejor restaurante de la isla, en donde ya cenamos la semana pasada. Cena fabulosa, rodeado por no menos fabulosa tripulación. Gastón y Marga siguen sin perdonar la última copa. El resto, nos vamos a dormir. Primera noche de agosto en la que se agradecen las sábanas para dormir. Qué gustito.
|
 |
|
lakki-leros |
|
|
|
|
|
|
|
| Últimas horas en Leros para la tripulación. Marga y Gastón se marchan a primera hora de la tarde en el catamáran que les lleva a Kos, de donde sale su vuelo a Atenas y de allí a Barcelona y Coruña. Nos despedimos con tristeza. Lorea y Jorge salen de noche con el ferry hacia Atenas. Hacemos una última cena juntos en la taberna de Koulouki. Esta noche no está el camarero que me ha atendido todo el verano. Al cabo de un rato, aparece todo vestido de blanco. Se acerca a saludar y le pregunto si no trabaja esta noche. Me dice que es el cantante del grupo de música tradicional griega que toca en la taberna a partir de las diez y media. La historia del pluriempleo en las islas se repite. Camarero durante la semana, cantante los sábados por la noche. Decidimos quedarnos un rato para oírle cantar. Lo hace bien, con una voz grave y bien modulada. De vez en cuando nos mira y saluda con una sonrisa. En un momento de la actuación, se levanta y viene hacia nuestra mesa. Se pone al lado de Lorea y le canta. Ignoramos el contenido de la letra. Apostaría, no obstante, a que son palabras de amor pronunciadas desde la nostalgía de una isla lejana. Grecia y el Egeo. A medianoche, Lorea y Jorge se van a embarcar. Segundo momento triste del día. Me voy a dormir. Mañana tengo un montón de faena. |
 |
|
lakki-leros |
partheni-leros |
SSW |
F 2 |
calma |
2 h |
12 |
|
| Han sido otros dos días de trabajo en la marina de Lakki. La mayor parte de la faena destinada a preparar el Turquesa para su descanso invernal: liimpieza a fondo, muy a fondo de cubierta, plásticos, maderas, baños, cocina, nevera, sentinas... Uff... He desmontado y plegado el génova, la capota, todos los accesorios de cubierta. Colada contundente: tres bolsas de cinco kilos. Llenado del depósito de gasoil. Engrasado aquí y allá. Reparado por tercera vez este verano, espero que sea la definitiva, la p... bomba del baño de invitados. Ordenado cofres, estanterías, todo tipo de pequeños huecos... En fin, que no he parado. Quería haber cambiado también el aceite y los filtros del motor, pero el aceite que había pedido hace dìas todavía no ha llegado. Quedará así hasta la primavera. A media tarde, cuando me han devuelto la última bolsa de colada, he zarpado para Partheni. Quedan un par de horas de luz, el sol está ya bastante bajo y disfruto inmesamente de esta última navegación por la costa occidental de Leros. Amarro a una de las boyas enfrente del foso de varada y me doy un baño delicioso en el mar. Aprovecho que nadie más duerme en el barco este noche, y de cena, fabada "litoral", que este año aún no había caído ninguna y ya le tenía ganas. Con Bach sonando de fondo, me quedo en la bañera observando como el cielo, lentamente, se va llenando de estrellas. Hermosa última noche en el mar Egeo. |
|
partheni-leros |
|
|
|
|
|
|
|
| A las ocho de la mañana me han hecho señales desde el foso de varada. Me pongo en marcha. El Turquesa queda en unos minutos atrapado por las cinchas del travelift y a continuación, lentamente, sale del agua. El varadero de Partheni ya está casi lleno. Me colocan en una de las calles por las que circula el travelift. Aunque el sitio no me gusta, debo reconocer que esta gente hace muy bien su trabajo. Buenas cunas, el barco descansa sobre ocho puntos, y toda la maniobra realizada eficaz y cuidadosamente. Tenían que haber lavado el casco con agua a presión pero me dicen que la persona que lo hace vendrá mañana. No está bien. Si no se hace cuando el casco está todavía húmedo, después hay que meterle más presión a la máquina y acaba levantando trozos de patente de modo irregular. En fin, no todo ha de ser perfecto. Todavía queda bastante faena y me aplico con calma. Hace mucho calor. Entre hoy y mañana dejaré todo listo. |
|
partheni-leros |
|
|
|
|
|
|
|
Ha llegado el día. Toca volver a España. He vuelto a dejar al Turquesa solito en el varadero. Desnudo de casi todo. Pena.
El verano ha pasado rápido de nuevo. Muchas menos millas navegadas que el año pasado, más tiempo para pararse en los lugares y conocerlos, conocer a la gente de las islas, para que poco a poco tu rostro también les resulte familiar. Este aspecto social del viaje, prácticamente inexistente el año pasado debido a las grandes distancias que tuvimos que navegar, ha resultado altamente gratificante este verano. Arribar a un puerto conocido y que en la taberna habitual te saluden con cierta familaridad, que los marineros conozcan tu barco, que algunas personas incluso recuerden tu nombre... En la incertidumbre del viaje, son éstos detalles que te acercan a las pequeñas certezas de la vida.
Elegir Leros como base para el verano fue un verdadero golpe de fortuna. Recuerdo la preopcupación otoñal cuando en la marina de Kos, que era mi primera opción, me contestaron que estaba completa y no aceptaban reservas para el 2010. Se trata de fluir. Siempre fluir. Y fluyendo llegué a Leros. A pesar de todas las informaciones negativas que por distintas fuentes recibía de la isla: su pasado carcelario bajo el régimen de los coroneles, la base naval elegida por los fascistas italianos en el período de entre guerras, la espeluznante historia de su manicomio infernal, la amarga descripición que realiza L. Durrel en su "Reflexiones sobre una venus marítima", incluso que se haya utilizado el gentilicio de lerota a modo de insulto, a pesar de todo esto insisto, elegí Leros. Creo que esta fama más que perjudicarle, le ha beneficiado inmesamente. Hay turistas, por supuesto, como en cualquir otra isla de Grecia, pero es un turismo de baja intensidad, que no se opone ni entorpece el discurrir de la vida real. Que nadie se asuste, no repetiré de nuevo los atractivos de este lugar para cualquiera que navegue en un velero por el Dodecaneso. Y no solo eso. Además, en Leros hay dos empresas con marina y varadero: Evron (Leros Marina) y Agmar (Lakki Marina). También en este punto la fortuna me sonrió al escoger la segunda de ellas. Opción perfecta para quien como yo, ande yendo y viniendo y quiera disponer de un amarre más o menos fijo cada vez que lo desee: duchas, colada, agua, electricidad, internet, alquiler de motos, y sobre todo, un trato verdaderamente amigable (en la marina, en el varadero no tanto). Parece que me han contratado como propagandista de la empresa. Que cada cual crea según su actitud. Los buenos acertarán.
En esta zona del Egeo hay que evitar las islas grandes: Samos, Kos y Rodas. Lamentablemente son las que más conexiones aéreas y marítimas ofrecen. Bien, utilizarlas como punto de llegada y lo antes posible escapar. Huir hacia las pequeñas islas como Agathonisi, Fourni, Arki, Lipsi, Marathi, Nísiros, Chalki, o a las medianas como Patmos, Leros, Kalymnos o Symi. Mi recomendación es navegar por el archipiélago inmediatamente al norte de Leros. Las islas presentan costas muy recortadas, con multitud de fondeos, pequeños puertos, y las distancias están siempre entre las 10 y 20 millas, siempre con algún puerto o fondeadero seguro cerca en los que refugiarse cuando el Meltemy se pone cabroncete. En la parte sur, ya lo he dicho, las distancias son mayores, el calor y la humedad aprietan bastante más, los fondeaderos son escasos, y aparte de Symi, Nísiros y Chalki (esta última quedó pendiente), el resto es fácilmente prescindible. A Rodas, nunca más.
Os pego a continuación unos párrafos del Breviario Mediterráneo, de Pedrag Matvejevic (la referencia completa está en el apartado "para ir leyendo"), que creo que vienen bastante a cuento:
"Las ISLAS se diferencian no sólo por el tamaño o la forma, sino por cuánto dista cada una del continente, cómo es el canal que las separa, si se puede cruzar remando o a nado. De algunas islas diríase que flotan o se hunden, de otras que están ancladas o petrificadas. Unas semejan fragmentos incompletos arrancados del continente, otras como si se hubieran separado a tiempo de la costa y se bastaran a sí mismas. Las hay que han caído en la ruina y en el desorden más completo, mientras que en otras todo parece en su sitio y da la impresión de que es posible establecer el orden ideal. A las islas se les atribuyen características, propiedades y actitudes humanas: unas son solitarias, silenciosas, sedientas, desnudas, desiertas: otras ignotas, encantadas, pobres; las terceras, sin embargo, son felices o bienaventuradas. Las de aquí están preocupadas, las de allá, despreocupadas. También se clasifican según los lazos que mantienen entre ellas. La antigua Hélade conocía dos modelos básicos: las Espóradas y las Cícladas. Probablemente también han servido de modelo para las órdenes monásticas y cofradías, para los cenobitas y anacoretas…
Las islas también son lugares de recogimiento y sosiego, de arrepentimiento y de expiación, de reclusión y de exilio. En ellas se erigen monasterios, prisiones y asilos, instituciones que revelan o confirman las pasiones y las rarezas isleñas. Incluso las más afortunadas de ellas, como la Atlántida, se hundieron en las profundidades marinas con sus tesoros. Prácticamente todas las islas esperan que suceda en ellas algo importante o insólito: que fondee un barco de un lugar desconocido, que desembarque una tripulación con buenas noticias, que un capitán anuncie algo distinto. Parece que los isleños tienen más tiempo para esperar que los demás, la espera es quizá la característica de su tiempo. Antaño se enterraba a los muertos en islas que se consideraban intemporales. Un pasado glorioso y la vanidad que se deriva de esto han inducido a ciertas islas a rivalizar con el continente y a medirse con la época.
Los ISLEÑOS son menos frívolos que los oriundos de las costas vecinas. El mar no sólo los ha apartado de los otros, sino que los ha encauzado hacia sí mismos… Los isleños reciben mejora a los forasteros que los continentales, quizá porque cuando cruzan el canal ellos mismos se convierten en forasteros. Se acuerdan de que también han venido de alguna parte. Sueñan sólo mientras son jóvenes. Y comprenden muy pronto que ya es demasiado tarde para tener sueños. Miran al futuro como a un pasado repetido, la mejor parte del pasado…
Las PENÍNSULAS, no tienen la misma posición que las islas. Unos sostienen que la fortuna les es más propicia porque no están separadas; otros lo contrario, porque resulta más fácil anexionarlas al interior… No es más fácil abandonar una península que una isla, pero el deseo de marcharse no es siempre tan fuerte. No hay que aumentar ni disminuir las diferencias entre las islas y las penínsulas. Al Mediterráneo ni le beneficia ni le perjudica."
Hasta aquí hemos llegado. Con humildad agradezco a Eolo y Poseidón su benevolencia con el Turquesa, sus tripulaciones y su patrón. A ellos renuevo los votos debidos. A todos los que habéis navegado con nosotros este año, gracias de todo corazón. |
 |
del jónico a las cícladas:
desde el jónico arrumbamos al corazón del mar egeo: ítaca, lefkas, el canal de corinto, el golfo sarónico, paros, naxos, amorgos... |
| mayo 2010 |
|
 |
samos y el dodecaneso:
desde la isla de leros, navegamos por el mar de samos y el archipiélago del dodecaneso: patmos, fourni, kalymnos, kos, simi, rodas... |
|
 |
turquía y asia menor:
enfilamos la proa hacia las recortadas costas del egeo turco: bodrum, gokova, knidos, marmaris, göçek, fethiye... |
| julio y agosto 2010 |
julio y agosto 2010 |
|
|
|
|
|