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fecha |
origen |
destino |
dir.viento |
int.viento |
est. mar |
duración |
millas nav. |
acum. |
02/08/2009 |
siracusa |
crotone |
W-SW |
F 3 - 2 |
marejadilla |
160 |
32 h |
2.295 |
Con la mañana clara y una leve brisa soplando por la aleta de estribor zarpamos de Siracusa. 160 millas por delante hasta Crotone. Esperamos que el viento suba para no tener que poner a funcionar el motor, pero los deseos no se cumplen y por la tarde el viento comienza a caer.

El Jónico está en calma y cada cual pasa el tiempo a su manera; tomando el sol, leyendo, simplemente mirando el mar. Medimos ángulos con el sextante. Los primeros cálculos de posición a la antigua usanza nos sitúan a bastantes millas, pero poco a poco, mejora la precisión y en las últimas estimaciones nos posicionamos a solo un par de millas de las coordenadas del gps. Subidón al enganchar lo que debe ser un bonito en el curricán y oír la chicharra del carrete echando chispas. Después de unos minutos de lucha con el peixe, éste se escapa. Leches, ya van tres picadas y ningún pescado fresco a bordo. Algo debo estar haciendo mal porque esta vez el sedal y la rapala han aguantado bien. El calor aprieta y decidimos parar el Turquesa en medio del mar para darnos un baño. Extraña y agradable sensación la de bañarse en mar abierto, entre el cielo y la inmensa profundidad líquida, con un horizonte abierto y circular que te hace sentir en el medio de una gran esfera de aire y agua en cuya frontera flotamos.

La noche super agradable con cena en la bañera como Dios manda, con el mar en calma y solo el reflejo de las luces de navegación del Turquesa en medio de la oscuridad. Noche tranquila. Por la mañana, decidimos fondear al este del Cabo Rizzuto para almuerzo y bañito. El viento ha refrescado y salimos con una brisa alegre que nos empuja a doblar el cabo Colonna, donde quedan los restos del Templo de Hera Lacinia. Valdría la pena una visitilla pero queremos llegar pasado mañana a Grecia, así que quedará para otra ocasión. Doblando el cabo la chicharra del carrete vuelve a cantar y pescamos un par de sardas que devolvemos al mar. A la entrada de Crotone, aparece un campo de plataformas de gas. Pasamos bien y enfilamos la bocana del puerto de Crotone. Con ventarrón cruzado y la sonda justa amarramos al muelle, donde nos vuelven a cobrar 50 eurazos por pasar la noche, esta vez sí hay unas duchas, más o menos decentes. Bajamos a la ciudad. Está animadísima de veraneantes locales y damos un paseillo antes de sentarnos a cenar en la pizzeria de la casa en la que vivió Rino Caetano, (una especie de Nino Bravo italiano que murió joven en accidente de coche). En un bar toca una banda de rock. Nos acercamos y los músicos resultan ser chavales de unos diez años que con toda la parafernalia rockera están haciendo cantar y bailar a un público entregado. Cenamos bien y la ciudad y la pizza nos dejan un agradable sabor de boca. Nos llama la atención todas las pescaderías abiertas de noche en la zona del puerto, con inmensas cabezas de peces espada colgadas en los mostradores. No esperábamos mucho de Crotone y nos ha gustado. Mañana toca madrugar así que nos vamos a dormir pronto. |
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04/08/2009 |
crotone |
corfú |
SW |
F 2 |
marejadilla |
150 |
30 h |
2.445 |
La mañana está nublada. Diría que amenaza lluvia y el día empieza un poco meigado. No hemos podido hacer gasoil porque en el muelle de la gasolinera el agua no llega a dos metros. El compás del piloto automático marca 180 grados de más, o de menos. Justo al reves. A la salida del puerto, tocamos en la barra de arena en un lugar en donde debería haber tres o cuatro metros de fondo. El día se pone todavía más gris y caen unas gotas. Vemos tormentas en la distancia, hacia el norte. Durante el día mejora un poco pero no sube el viento y navegamos a motor. Así va pasando el día, con la única novedad de un nuevo baño en el medio del mar jónico y la preocupación de que empezamos a ir justos de gasoil. Bajamos vueltas.
    
La noche fantasmagórica, rodeados por una espesa niebla que solo vencen los rayos de las tormentas. Más y más rayos y el tráfico nocturno que vemos en el radar. Como el radar recibe la posición de la central de navegación, también éste sitúa cada eco en la dirección justamente opuesta. Al principio nos despistamos y confundimos las islas con tormentas. Al final todo se aclara y sitúamos correctamente barcos, islas y tormentas. Llega el amanecer. Por fin vemos Grecia: Otonoi, Erikoussa y Matraki, las primeras islas al NW de Corfú. Arriamos el pabellón italiano e izamos el griego.

La luz ha cambiado y tanto el mar como el color de las islas reflejan los pigmentos azules y verdes intensamente. Vemos el norte de Corfú por estribor con sus altas montañas cubiertas de abundante vegetación, y las tierras albanesas, más áridas y amarillentas por la proa. Empieza el día en Grecia y hay barcos por todos lados. Motoras y veleros de todos los tamaños que entran o salen del canal de Corfú. Incluso un curioso barco cubista.

Amarramos en Marina Gouvion con la intención de hacer la entrada formal en Grecia. La policia portuaria nos dice que vayamos al día siguiente a la ciudad, en donde podremos resolver todos los trámites; básicamente, pagar una tasa de entrada por mar en Grecia, y obtener el Dekpa, algo así como un despacho para barcos de recreo comunitarios con validez para unos cincuenta puertos y que cuesta otros veintitantos euros. La marina, inmensa, bien, pero nos cobran 60 euros. Descansamos un rato y salimos por los alrededores a buscar una taberna en la que cenar. Encontramos una con un agradable emparrado. El dueño del local, muy animado nos ofrece los entrantes y nos ayuda a pedir los segundos. El tipo parece simpático y a todo le decimos que sí. Cuando empiezan a llegar las bandejas con albondigas, satsiki, taramosalata, etc. nos damos cuentas que el tipo se ha pasado tres pueblos y que solo con los entrantes cenaríamos holgadamente. Pagamos la primada y sobra cantidad de comida. Todo está bueno y estamos contentos de haber llegado bien. Primera cerveza griega, Mythos, en botella de medio litro.
Por la mañana cogemos un autobús y vamos a visitar la ciudad de Corfú, a unos seis o siete kilómetros al sur. El bus nos deja en el centro y caminamos hacia la parte antigua de la ciudad. Hay muchísima gente por todos lados. Intento en tres tiendas de telefonía adquirir un modem usb para poder seguir conectado a internet. No hay manera. Exigen un NIF griego. En Italia también, pero el de la tienda lo solucionó sin siquiera preguntarme. Aquí no están por la labor y ya me veo buscando internet-cafés y wi-fi por las islas, (lo cual sin duda retrasará la actualización de la bitácora). Siguiendo las instrucciones de la policia portuaria vamos al ayuntamiento para solucionar el papeleo de la entrada. La funcionaria que nos atiende no tiene ni idea de lo que le estamos hablando. Llama a un compañero y nos dicen que ese trámite lo tenemos que solucionar en el puerto nuevo, no allí. Hace mucho calor y el puerto nuevo está a una distancia considerable. Decido posponer la entrada formal hasta el siguiente puerto, Platarias o Gaios. Nos olvidamos del papeleo y caminamos por Corfú.

Gente por todas partes y el recuerdo inmediato de Venecia. Los colores de las fachadas, los marcos y contras de las ventanas, las plazas, las callejuelas llenas de tiendas. Venecia está en Corfú. Hasta que llegamos a la plaza de la esplanada, delante de la fortaleza, y entonces nos parece estar en un parque inglés. Curiosa esta mezcla histórica de dominadores tan distintos como venecianos e ingleses. Hacen de Corfú algo distinto. Entramos y subimos a la fortaleza. Las vistas son extraordinarias. El mar que rodea Corfú parece un gran lago salpicado de pequeñas islas muy verdes. En la ciudad Venecia e Inglaterra combinadas en una isla griega, y el mar, con sus islotes llenos de vegetación, cerrado por las altas montañas, recuerda a un lago alpino. Esto es verdaderamente hermoso. Comemos en una placita que bien podría ser cualquier "largo" veneciano, y en el sopor de la tarde entramos a conocer la iglesia que alberga las reliquias de San Spiridón, patrón de la isla. Tomamos algo en un local al lado del mar, mientras cae la tarde. Regresamos a la marina en Gouvia.

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07/08/2009 |
corfú |
platarias |
NW |
F 3 |
rizada |
25 |
5 h |
2.470 |
Salimos de Corfú rumbo a Platarías, en la Grecia continental. Bordeamos la ciudad por el mar. Las vistas desde aquí son también fabulosas.

Un par de millas al sur de la ciudad fondeamos para darnos nuestro primer baño griego en condiciones, cerca del famoso monasterio de Vlacherna. Fabuloso.

Aparecen barcazos por todas partes entre el tráfico constante de los ferris y cruceros. Curiosamente, el más grande, como el nuestro, con pabellón español y bandera gallega de cortesía. Tengo la sospecha de que se trata del megayate construido y botado en Vigo hace un par de años. Se decía que era para el dueño de Telepizza. Rumores.

Con viento flojo del NW ponemos proa a Platarias, en la Grecia continental. Llegamos justo antes de la puesta del sol para fondear con las últimas luces del día. Es el primer fondeo a la griega, tirando el ancla a dos o tres esloras del muelle, y dando atrás con un par de cabos preparados para lanzar por la popa. Parece complicado, pero con alguien que vaya soltando y tensando la cadena convenientemente para evitar que la proa caiga a sotavento funciona bastante bien. Queda un hueco y allí nos metemos. El amarre, perfecto, con cabos y cadena bien tensos, descargando de tensión al molinete con una boza a la cadena. El puertecillo de Platarias encaja con el estereotipo de puerto griego; dos o tres filas de casitas bajas rodeando un muelle al que se asoman bares y tavernas. Genial. Nos encontramos a un catalán, Ricart, que lleva siete años navegando por Grecia y Turquía, con muchas ganas de hablar. Al cabo de un rato aparece su señora, cabreada porque la ha dejado con la cena casi lista y con la cháchara se le está enfriando. Muy simpática, se presenta, nos cuenta algo de los turcos y la pasión, y elegantemente se lleva a Ricart de las orejas. Carmen nos deleita con su famoso pollo al curry. Delicioso. Por la mañana, pasa la policia portuaria a cobrar, 7 euros, por la estancia sin luz ni agua. Parece razonable.
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08/08/2009 |
platarias |
paxos - gaios |
WNW |
F 3 - 4 |
rizada |
23 |
5 h |
2.493 |
Salimos de Platarias con rumbo a Paxos, pero antes queremos echar un vistazo a la zona de Sivota, un poquito al sur, con unos fondeos teóricamente bastante buenos. La bahía, protegida por un par de islotes está abarrotada. Demasiada gente y demasiados barcos, así que cambiamos de opinión y decidimos bordear las islas y el cabo hacia el Sur esperando que por allí haya menos movimiento. De camino nos encontramos con una cueva y decidimos explorarla. Paramos el Turquesa sin fondear y por turnos vamos a echar un vistazo. El agua, como el barco, muy turquesa.

El fondeo, al sur de Sivota es agradable, con plan BCS y hasta Martini con hielo servido directamente en el agua.

Relajados, seguimos para Paxos. Aprovechamos la brisa del NW para hacer una agradable bajada a vela hacia el famoso puerto de Gaios, uno de los más frecuentados de las islas del jónico-norte. Resulta difícil distinguir la entrada en la distancia hasta que no se está muy encima. Como puerto natural es extraordinario, protegido por una isla de la que está separado por un estrecho canal en forma de C con suficiente calado. Tal y como nos temíamos está abarrotado. En la parte central del pueblo no queda ni un sitio donde amarrar así que salimos a la entrada del canal en donde quedaban todavía algunos huecos. Nos preparamos para amarrar en un hueco bastante grande cuando aparecen tres tipos de aspecto griego-macarrilla dando voces y diciendo que ese hueco es para un barco grande que va a llegar pronto. De acuerdo, decidimos irnos hacia la esquina, para amarrar al lado de un Jeanneau tripulado por una familia griega. Los macarras nos siguen y dicen que ahí tampoco, que el barco que esperan es muy grande. Llegado a este punto me cabreo y les pego unos gritos que me salen en gallego, creo, y curiosamente los tipos se quedan callados. El canal es profundo y tenemos que soltar los treinta metros de cadena y unos diez de cabo. Quedamos muy pegados a las rocas y en el barco de los griegos nos aceptan un cabo a modo de spring de seguridad porque hay unas piedras a poca profundidad muy cerquita de la pala del timón. A los pocos minutos aparece el "Tender to Radial", algo así como el chinchorro del Radial, y acto seguido un megayate que amarra pegado a nosotros. Desde el barco de la familia griega se oye un irónico, ¡oh, ahí debe llegar Madonna! Nos reímos con ellos, mientras amarra el megayate ayudado por los sicarios en tierra.

Había oído historias similares, de matones que guardan sitios públicos para megayates que después deben repartir unos euros entre los lacayos por los servicios prestados, y broncas serias con navegantes dispuestos a no dejarse intimidar. Ahora lo hemos vivido en primera persona y afortunadamente la cosa no ha ido a mayores. Agradecemos a la familia griega su colaboración. Parece gente simpática: tres generaciones con poca diferencia de edad, y cortados por un mismo perfil de barriga prominente, navegando juntos. Después de cenar a bordo, salimos a dar un paseo por Gaios. El pueblo está lleno de gente. Mucha gente guapa, muy arreglada, que llena las terrazas del puerto. Gran mayoría de italianos. Tomamos una copa en la plaza del pueblo y nos vamos a dormir. Día completo.
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09/08/2009 |
paxos - gaios |
preveza |
WNW |
F 2 - 3 |
rizada |
33 |
7 h |
2.526 |
Me levanto temprano para ir a la policia portuaria con la intención de hacer nuestra entrada formal en Grecia. Paso y no hay nadie. Me voy a tomar un café para hacer tiempo. Vuelvo y sigue sin haber nadie. Espero fuera con toda la documentación del barco y un calor de justicia diez, quince minutos y sigue sin aparecer nadie a pesar de verse luz en el interior de la comisaría. De nada valdrá contarle todo esto a la policia si nos multan por no haber hecho la entrada formal en Grecia, pero tengo la sensación de que me puedo estar esperando medio día hasta que alguien se decida a pasar y decirme que mejor que vuelva mañana. Me voy. Desayunamos en el barco y salimos hacia Preveza, con parada prevista en la hermana menor de Paxos, Antipaxos, un poquito al sur y más o menos en nuestro rumbo. Hacemos un bonito fondeo con plan rápido BCS porque se ha hecho tarde y queremos llegar con luz a Preveza.

   
Enfilamos bien el canal de acceso a Preveza, lugar de dos históricas batallas, la de Actio en la que Octavio vence a Marco Antonio y Cleopatra, y bastante más tarde la de Preveza, en la que los Turcos dieron caña a venecianos, genoveses y españoles, poco antes de la revancha de Lepanto. Es aquí donde se quedará el Turquesa en Septiembre al terminar la temporada y quiero echar un vistazo al varadero que he reservado, Preveza Marina. Amarramos en el centro de la ciudad, de lado en el amplio muelle del paseo marítimo, justo delante de un barco de guerra griego. ¿Se estará preparando otra batalla? Al cabo de un rato, metiéndosenos casi en el balconcillo de popa, zarpan.

La ciudad está animádisima. Sobre todo veraneantes griegos que pasean por los muelles y se sientan en las terrazas de bares y tabernas. Damos un paseo y decidimos explorar las calles del interior. Encontramos unas callejuelas con más tavernas y mesas en la calle. Todo está llenísimo pero conseguimos que nos monten una mesa en una esquina de la calle. Cena tranquila, con servicio lentísimo, a la griega, pero muy agradable. Nos hacemos unas buenas risas explorando dialécticamente el universo de los inodoros marinos y las múltiples anécdotas que todos recordamos. Termina la noche con un heladito en el "dodón", sentados en una terraza con el Turquesa amarrado a diez metros. Nos vamos a dormir aunque los bares nos lo ponen difícil. La fiesta, y sobre todo la música altísima se alargan hasta la madrugada.
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10/08/2009 |
preveza |
lefkas |
NW |
F 4 |
rizada |
9 |
2 h |
2.535 |
Compartimos un taxi hacia Preveza Marina con dos abueletes griegos que han venido a la ciudad a comprar pescado. El taxista, Kostas, les cobra a los abueletes por la mitad del trayecto unos tres euros, a mí, por la otra mitad, quince. Cosas de ser turista. Atravesamos el tunel que pasa bajo el canal de Preveza. En la marina todo está en orden. Tienen en la agenda la varada del Turquesa prevista para el primero de septiembre. Echamos un vistazo a los varaderos. Hay tres, Marina Aktio, Marina Preveza y el inmenso Marina Cleopatra. Calculamos unos mil y pico barcos varados. Es bastante impresionante ver este bosque de mástiles apelotonados. Parecen bastante profesionales. Sobre todo en Marina Cleopatra donde tienen un travelift gigante y buenas instalaciones. Las de la marina que he reservado son un poco más precarias pero pasables. He quedado con Kostas en que nos recoja en una hora para llevarnos a la policia portuaria e intentar por tercera vez entrar en Grecia. Además de darnos un segundo sablacillo. Va a ser que no. El funcionario que expide el Dekpa ha tenido un incidente y no vendrá en todo el día. ¿Seremos mal pensados y asociaremos su ausencia a ser lunes por la mañana y a que la noche pasada Preveza estaba en fiestas?. O no. La policia que me informa de todo esto, moño superlativo y rubio, falda tubo, tacones de aguja, tipo muy estilizado, me echa una nueva bronquita explicándome donde está la tax-office, en donde puedo adelantar el trámite pagando el impuesto que cuesta el documento. Se está convirtiendo en un hábito que cada día una griega me eche una bronquita. Qué carácter el de estas griegas. Vamos al tax-office, y algo es algo, consigo pagar, no sin dificultades, y sin nueva bronquita de griega que ni papas de inglés, el impuesto del Dekpa. Las chicas mientras tanto han hecho la compra así que podemos zarpar hacia Lefkas en donde intentaremos mañana acabar de entrar en Grecia. Navegamos a vela hasta la estrecha entrada del canal de Lefkas. Hay cuatro o cinco barcos esperando a que abra el puente, a las en punto de cada hora, que han echado el ancla para aguantar contra el viento. Como faltan pocos minutos decidimos aguantar aproados ayudados con el motor. Suena una sirena y de repente todos empiezan a recoger anclas, y a darle vueltas al motor. En el cruce del puente no te puedes quedar demasiado atrás, ni tampoco echarte demasiado encima del barco precedente. Es un poco caótico pero todo sale bien y cruzamos en fila india por el estrecho canal hacia la marina de Lefkas.
    
No era nuestra intención parar aquí, pero quiero resolver de una vez por todas el papeleo de entrada en Grecia y aquí debería ser todo un poco menos difícil. La marina bien, cara, pero bien. Al cabo de un rato aparecen nuestros amigos griegos de Gaios, que tienen, como casi todos los barcos que van llegando después de nosotros, algún problema para amarrar porque el viento cruzado les hace caer la proa al dar atrás. Los marineros, eficaces, pero con bastante malas pulgas indican a los patrones; todo a estribor, avante un poco, ahora a babor, atrás rápido, en fin... todo un número. Descansamos por la tarde en la marina, cafelito y copa de ouzo, y al atardecer bajamos a dar un paseo y cenar en el pueblo. Encontramos un restaurante con buena pinta en una de las calles laterales donde cenamos como Dios manda, con las advertencias del propietario de que va a llover. ¿Lluvia? ¿Qué quería decir ese verbo? No lo recuerdo y esta noche tampoco va a ser. Nada de lluvia en la noche de Lefkada. Al volver hacia el barco callejeamos y nos encontramos con una marea de gente en los bares y terrazas de copas de la ciudad. Un ambientazo para quien quiera fiesta. Nosotros preferimos volver al barco a tomar la última más tranquilamente y prepararnos para entrar finalmente en Grecia. |
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11/08/2009 |
lefkas |
meganisi - cavali |
S |
F 2 |
rizada |
12 |
3 |
2.547 |
Madrugo para entrar en grecia. Más problemas. Esta vez con el seguro. Llevo una copia de la póliza traducida al inglés y aunque solo a nivel informativo explica las coberturas del seguro. No vale. Es preciso una copia en la que se especifique las cantidades y conceptos que exige la ley griega. Llamo a mi mediador y no responde. Llamo directamente a la compañía y explicándoles la urgencia de la situación, quedan en enviar en el transcurso de la mañana por fax una copia según exige la guapa policia griega. Entre tanto la policia me sonríe y cada vez que me sonríe es para pedirme algo más... certificado de registro, poder de la empresa para disponer de la embarcación, mi dni y título de patrón, el rol, lista de tripulantes, 15 euros de entrada en Grecia más otros veintitantos por el dekpa. La compañía se porta (justo es reconocérselo a Vitalicio) y manda el fax que la policia duda en aceptar ya que no se explica claramente (según ella) el período de validez de la póliza. Por fin parece satisfecha y medio disculpándose da el visto bueno. A la cuarta va la vencida y ya podemos decir que hemos entrado en Grecia. Con los papeles en regla navegamos con poco viento de cara hacia el Sur. Fondeamos en la pequeña isla de Sparti.
  
Una preciosidad. Plan BCS, y seguimos a echar un vistazo a Skorpios, la isla privada de Onasis. Navegar por esta zona es muy hermoso. Las islas tienen una vegetación variada y frondosa, se alzan sobre el mar alcanzando cotas próximas a los mil metros, y donde quiera que miras lo que ves son islas, y hacia el este, lejos, las laderas peladas de los montes del Épiro. Curioseamos Skorpios, las residencias de la zona norte, el pequeño islote del oeste, la pequeña bahía donde Jacky Onasis se retiraba cuando se quería olvidar del otro mundo, esa dura vida de millonaria que tanto harta, el pequeño istmo de arena, las residencias de la costa sur. Es innegable que el viejo Onasis tenía buen gusto. La isla es preciosa la mires por donde la mires.

Pero hoy hemos decidido pasar inadvertidos en la zona y seguimos navegando hacia Meganisi. Queremos fondear en la bahía de Cavali, la más al norte de una serie de tres bahías con pequeños recovecos donde es posible hacer un fondeo seguro para pasar la noche. Bonito, bonito. Una sola casa con su bajada hacia el mar es todo lo que está urbanizado en toda la bahía. Menos mal que no han pasado por aquí los promotores y constructores españoles. Los árboles llegan hasta el mar. Pequeños muretes de piedra sostienen terrazas de olivos que clavan sus raices en la orilla. Echamos el ancla en unos cuatro metros de fondo, en fango, y tiramos dos cabos a tierra, mejor dicho al olivo.

La noche, muy tranquila y hermosa, hasta que oímos voces en medio del bosque. Deducimos que son los alemanes a los que vimos bajar a tierra que se han perdido porque las voces suben de tono en el silencio de la bahía. En algún momento nos quedamos dormidos. |
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12/08/2009 |
meganisi - cavali |
cefalonia-fiskardo |
SW |
F 4 -5 |
marejadilla |
28 |
5 |
2.575 |
Se mantiene el viento del sur en el canal que separa Levkas de Meganisi. Izamos mayor y génova y nos ponemos a hacer bordos. El viento va subiendo y el Turquesa lo agradece. Con veinte nudos por la proa empieza a navegar como le gusta, lígero y acentuando el ángulo de ceñida. En pleno juego de bordos nos cruzamos con un Jeanneau 38 de pavellón inglés y nos decidimos a darle caza. Ellos se deben dar cuenta porque aprietan la ceñida. Mientras el viento se mantiene, no conseguimos acercarnos, pero a la salida del canal, cuando se pone en fuerza 5-6 empezamos a recortar. La cosa se pone interesante. Ya estamos a cuatro o cinco esloras y decidimos abrir unos grados para evitar su desvente y aumentar la velocidad. Pasadilla limpia por sotavento y saludo cordial como quien no quiere la cosa. Cuatro o cinco esloras por delante, volvemos a ceñir y ganar barlovento. Cuando la cosa está clara, saludamos caballerosamente y viramos para poner proa al norte de Cefalonia. Deportivamente nos devuelven el saludo. Seguimos navegando muy rápido y pronto alcanzamos la boca de Fiscardo en Cefalonia. Hay docenas y docenas de veleros y motoras por todos lados. Ingenuamente nos acercamos al muelle del pueblo a la busca del sitio inexistente. Nada de nada. Salimos de nuevo y fondeamos, con rasca cruzada, en la parte norte de la bahía, como ya es sabido, ancla al fondo, toda la cadena fuera, diez o quince metros de cabo, y liberando el freno del molinete para poder dar rápido atrás y no perder la arrancada. Nos metemos entre una motora italiana que evita que nos atravesemos y un Bavaria sueco. Dos cabos a las rocas y quedamos listos para conocer Fiscardo. El pueblo es, con Gaios, el otro punto chic del jónico. Llugares donde parece que todo la gente guapa quiere estar. De día es una locura, llegan las golondrinas y el pueblo, en plena canícula de agosto es un pequeño infierno. Por la noche la cosa mejora. Desaparecen las hordas de day-trippers y quedan en el puerto las tripulaciones y turistas alojados en la zona. Los bares, no obstante, abarrotados de gente guapa, insisto porque parece que en este pueblo no dejan entrar a los feos, digo que parece porque allí estamos nosotros en medio de tanto italian@ hiper-arreglado. Aparte de todo este mogollón, el pueblo es realmente bonito. En primavera debe ser un pequeño paraiso.
  
  
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13/08/2009 |
cefalonia-fiskardo |
ítaca-vathi |
W |
F 2 - 3 |
rizada |
16 |
3 |
2.591 |
Llegó el día. Hoy pisaremos tierra itacense. Llevo diás dando vueltas a la posibilidad de no entrar en Ítaca, dejarlo para más adelante, para algún otro momento. Pero este viaje, a diferencia del poema de Kavafis, tiene un objetivo geográfico. Ítaca. Decido no pensarlo más y navegar hacia la isla, cuya imponente presencia tenemos a la vista desde ayer. La rodeamos por el norte, y decidimos hacer un fondeo en la bahía del puerto de Frikes. Buena decisión. El lugar es precioso, una pequeña playa de piedras hasta donde llegan en terrazas los olivos que ya nadie cultiva. Un poquito más al sur, otra ensenada con otra pequeña playa en la que se levanta una capilla de muros blancos y techumbre azul. Alrededor, los picos de la escarpada Ítaca. Nado a tierra, o mejor dicho a las piedras de la playa. Me siento a la sombra de un olivo, con los pies en el agua y pienso que hasta aquí llegamos. Tres meses y medio después piso la pedregosa Ítaca.
El día sigue su curso con la metodología BCS aunque sin mucho tiempo para la S final, ya que se levante la brisa y tenemos las rocas de la costa a sotavento y a menos de eslora y media.
  
 
Seguimos navegando hacia el sur, rumbo al golfo de Aetos, en donde se abre la bahía de Vathy, la principal población de la isla. La llegada es preciosa. Se enfila hacia el oeste, entre grandes montañas verdes. En una de las puntas del sur aparece la pequeña ermita de San Andrés, a la que nosotros rebautizamos de San Ulises en honor a Cunqueiro, que nos enseñó que este santo fue el inventor del remo y del deseo de regresar al hogar. Superada la ermita, se abre la estrecha entrada a la bahía de Vathy, profunda y hermosa, que se ensancha a medida que se gana rumbo sur. Es un momento emocionante.

Decidimos quedarnos en el muelle del noroeste, más alejado del pueblo. Allí se encuentra la taberna de Dimitris, personaje real del libro "Corazón de Ulises" de Javier Reverte, a quien me gustaría conocer. Encontramos un único sitio libre en el muelle y amarramos a la griega entre una motora en la que una pareja disfruta de la sensualidad del verano, y un antiguo Halberg Rassey aparejado en ketch muy bien conservado. En la taberna de Dimitris nos damos una ducha al precio de dos euros por cabeza. Llega un camión cisterna con el que llenamos los depósitos de agua al precio de 4 euros los 100 litros. Y por fin nos vamos a cenar. La cena estupenda. Dimitris, bastante borde. Estará el tío cansado de españolitos que lleguan con el libro de Reverte bajo el brazo esperando ser recibidos con alegría. El tío casi ni me mira a la cara cuando le digo que he leido el libro un par de veces y que conocerle en persona es un placer. En fin. Que la realidad no te estropee una buena historia, decían en la facultad, y así debería ser. La cena, sin embargo, soberbia. La mejor Musaka que hemos tomado en Grecia, y un "stifado" igualmente delicioso. Damos un agradable paseo de unos veinte minutos hasta el pueblo, y éste nos sigue sorprendiendo agradablemente. No esperábamos nada especial de Ítaca, e Ítaca, no solo nos regaló un hermosos viaje, sino que nos dio mucho más de lo que esperábamos. Contentos regresamos al Turquesa.
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14/08/2009 |
ítaca-vathi |
cefalonia-sami |
W |
F 2 -3 |
rizada |
15 |
3 |
2.606 |
Parte de la tripulación ha madrugado para hacer compras en Vathy. Nos avisan de que hay sitio libre en el muelle y soltamos amarras para recogerlos allí. Amarramos en pleno centro de Vathy y con la tripulación al completo ponemos proa hacia Sami en Cefalonia.
e
De camino a Sami, fondeamos en la bahía de Sagaraniki, en el sur de Ítaca para el consabido BCS. El fondeo es malo, pero el lugar hermoso. No hay viento, así que nos pegamos a las rocas con treinta metros de cadena largada. El fondo es cascajo y cuando me tiro a comprobar el estado del ancla veo que solamente se ha arrastrado por el fondo levantando unos veinte centimetros de cascajo sin compactar. A pesar de todo, nos quedamos en la cala, atentos por si sube el viento. Al doblar el último cabo de Ítaca, entramos en el canal que la separa de Cefalonia. Aquí el viento siempre se acelera en una dirección u otra, normalmente del norte. El puerto de Sami está casi lleno. El pantalán principal está completo. Pensamos en hacernos un hueco entre las lanchas de los pescadores, pero hay cabos cruzados por todas parte. Quedan dos opciones, abarloarse a uno de los dos veleros amarrados en el muelle delante de las tabernas, o ir al muelle exterior en donde está amarrado un pesquero. Optamos por esto último. Un par de pescadores con aspecto magrebí salen a tomar nuestras amarras. Parece gente muy simpática. El Turquesa queda bien amarrado. En esto llega un tipo con malas pulgas a decirnos que ese muelle es solo para barcos grandes, y que en unos minutos llegará un barco de más de veinte metros. Aunque así fuera, contestamos, hay sitio para todos. Pero el tío se pone pesado y amenaza con llamar a la policia del puerto. Vale. Hace como si se fuera a llamar por teléfono y al poco le vemos aparecer con el camión del gasoil. Ni policia, ni leches. El tipo no quería perder el cliente del megayate que estaba de camino. En un plan más conciliador nos dice que el pesquero se marcha a las siete, y que en cuanto se marchen que nos pongamos en su sitio. De acuerdo. La situación se relaja. Al poco llega un tremendo velero turco que amarra a nuestra proa con algunas dificultades. Todos contentos. Más tarde charlamos un rato con el patrón del velero que resulta ser un turco muy agradable y que nos cuenta algunos detalles de su barco, y hasta nos deja unos folletos. Hacemos cenita en el barco y salimos a tomar una copa al Willy's. Noche tranquila y regreso sin novedad.
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15/08/2009 |
cefalonia-sami |
kálamos |
NW |
F 5 - 6 |
marejadilla |
29 |
5 |
2.635 |
Esta mañana se ha ido Carmen. Ha embarcado en el ferry a escasos cincuenta metros de donde estamos amarrados. Ha sido triste verla marchar. A los pocos minutos ya la estamos todos echando de menos.
  
Nosotros seguimos rumbo a Kálamos. Una isla menor pero que tiene muy buen aspecto. Hoy el viento se ha animado, y al doblar el sur de Ítaca sube primero a fuerza 5 y después se entabla en fuerza 6. Empezamos con todo arriba, pero a medida que el viento sube y el mar se va formando vamos rizando hasta quedarnos con dos rizos en el génova y uno en la mayor. Así y todo, navegamos por encima de los siete nudos en una ceñida no demasiada forzada. Estamos volviendo a pecar, pero el día lo merece y el Turquesa navega alegre sobre las olas del jónico que en esta zona llegan juguetonas, envalentonadas por unas veinte millas de mar.

Decidimos fondear en el antiguo puerto de Porto Leone, un pueblo abandonado después del terremoto de los años cincuenta, en el canal entre Kálamos y Kastos. Echamos un vistazo pero ya hay un buen número de veleros fondeados. Sin embargo, antes de entrar en la pequeña bahía, hemos visto una mini cala, al oeste de los restos de una antigua torre de defensa, que quedaba completamente sombreada por el viento. Con cuidado porque la carta apenas da información del fondo, nos aproximamos y echamos el ancla en un parche de lo que parece arena a unos diez metros. Comprobamos que el ancla ha quedado bien agarrada al fondo y nos damos un buen baño. Aparece un grupo de cabras que van de paseo al borde del mar. Es fascinante observar el equilibrio de estos animales. Son intrépidos hasta la exasperación. Parece que tuvieran el centro de gravedad en las pezuñas y no dudan en seguir "sempre avanti".

   
Después del bañito seguimos hacia Kálamos. En el puerto espera un personaje que se presenta como Georges, y que desde su lancha, echa una mano a fondear a los veleros que vamos llegando. Una vez amarrados, y después de darnos una cálida bienvenida a Kálamos nos dice que su taberna es la primera que nos encontraremos, la taberna de Georges, en donde además de buena comida y bebida tenemos duchas y acceso a internet. Bien. Lástima que hayamos previsto cenar en el barco. La isla y el pueblo nos encantan. Puerto pequeñito, empujado al mar por la montaña, con un par de filas de casitas frente al muelle y una calle que sube hacia la plaza donde están los bares de la gente local. Al otro lado del pueblo, está la playa que hemos visto desde el mar, debajo de un molino de viento. La isla, como casi todas por aquí, es alta y cubierta de frondosa vegetación. Decidido. Nos gusta Kálamos. Lástima que a las avispas también...

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16/08/2009 |
kálamos |
misolongui |
NW |
F 2 - 3 |
rizada |
40 |
8 |
2.675 |
Desayuno con avispas en el Turquesa. A partir de ahora ejecutaremos la trampa que hemos visto en otras islas: una botella de plástíco cortada en dos; la mita superior metida boca a bajo en la inferior a modo de embudo; en ésta última, miel o mermelada. La trampa funciona como una nasa; las avispas entran pero o se quedan pegadas o ya no son capaces de salir. Después de estas perversas maquinaciones salimos rumbo sur. En el canal entre Kálamos y el continente hay un serio ventarrón que amaina tan pronto avanzamos un par de millas hacia las Equinades. Son éstos un grupo de islotes deshabitados a medio camino entre Kálamos, Átokos y el continente. Forman pequeñas bahías con pasos estrechos y algunas piedras fuera de sitio. En las bahías se han instalado granjas marinas donde imaginamos cultivan lubina y dorada, los dos pescados que más abundan en las cartas de los restaurantes. Conseguimos cruzar a vela las Equinades y ponemos proa a Oxia, la alta isla que da paso al golfo de Patras. Pasamos al norte de la isla, donde desemboca el mayor río de Grecia en una especie de delta. Los fondos, avisan cartas y derroteros, son cambiantes y es preciso andar con cuidado. A nosotros, nos baja la sonda a menos de diez metros, y bajando, en una zona donde deberíamos tener cuarenta metros de agua. Damos media vuelta y nos pegamos todo lo que podemos al norte de Oxia. Bordeamos la isla buscando la bahía del SW donde queremos pasar la noche. La bahìa es extraordinaria. Nos recuerda la isla de Parque Jurásico. Hermosa. Con nuestra llegada rompemos la tranquilidad del vigilante de la granja marina que ocupa el extremo sur de la bahía. Vida de nuevos fareros; vigilantes que viven solos en estas islas deshabitadas cuidando los cultivos. El fondeo se presenta complicado. La montaña cae en picado en el mar, y a pocos metros de las rocas todavía andamos con sondas de diez a quince metros. Lo intentamos largando toda la cadena y un par de cabos a tierra. Pero el ancla no engancha. Levantamos y volvemos a intentarlo un poco más lejos, por encima de los quince metros. Volvemos a quedarnos a dos metros de las rocas y cuando comprobamos el estado de ancla, ésta vuelve a ceder. Está tranquilo pero no me gusta para pasar la noche. Nos damos un baño rápido y salimos con el motor a toda mecha para llegar con luz a Misolingui, el único puerto que todavía podemos alcanzar con luz. Entramos en el canal bien balizado, de unas dos millas de longitud, al ocaso.

El cambio de ambiente con respecto a las islas es radical. Zona de marismas con humildes palafitos de madera construidos a ambos lados del canal. Alguien dice que esto parece Nueva Orleans. Algo así. A pesar de que Misolingui tiene una especie, y solo una especie, de marina, nos tiramos al muelle y amarramos a la griega al lado de un Jeanneau de cincuenta y tantos pies. La ciudad, conocida por todos por ser el lugar en que murió Lord Byron, está un poco alejada del puerto. Aquí, el ambiente es de marisma, como en descomposición. Algo desolador. Enfrente al barco hay un par de asadores con mesas sobre el cesped donde nos tomamos una copa después de cenar mientras cada cual arregla el mundo a su manera. |
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17/08/2009 |
misolongui |
patras |
NE |
F 4 - 5 |
marejadilla |
19 |
5 |
2.694 |
| En marcha hacia Patras. Salimos del canal y nos encontramos un morral contundente. El viento se pone del NE en el golfo de Patras y a medida que te acercas al puente de Rio que une el Peloponeso con el continente, aumenta la intensidad y el mar se vuelve un poco confuso. A motor vamos haciendo millas hacia Patras. A cada rato nos cruzamos con los ferris que entran o salen de Patras. Van rápido, muy rápido y son de un tamaño considerable. Lo mejor, mantenerse a distancia. Hemos reservado en la marina de Patras porque mañana hay relevo en la tripulación y quiero asegurar que no haya problemas de amarre. Cuando llegamos, a pesar de dos llamadas por teléfono, nadie sabe nada de nuestra reserva, pero como es temprano todavía hay bastantes huecos. El espacio de maniobra es otra vez justito. Tan pronto le has dado la vuelta al barco para entrar hacia atrás, ves el muelle y la arenilla prácticamente encima de la proa. Menos mal que el ventarrón esta vez no viene cruzado. Al lado de la marina hay un buen número de bares y terrazas, muy animados al atardecer, pero es díficl encontrar una taberna o un restaurante para picar algo. Los baños y duchas están en una especie de teatro público en el que entra todo el que quiere. Justillos, pero la ducha con buen caudal. Nos quedaremos en Patras lo justo. Ciudad de paso, con los tremendos ferris que copan el puerto, a donde unos llegan, otros se van, y donde parece, sin embarqo, que nadie quiere quedarse más de lo indispensable. |
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18/08/2009 |
patras |
lepanto |
NE |
F 4 - 5 |
marejadilla |
10 |
2 |
2.704 |
Otra vez la tristeza de las despedidas en la estación de autobuses de Patras. Con nueva tripulación, Antonia y Gastón han quedado formalmente enrolados en el Turquesa, zarpamos para Naupactos.

Un par de millas antes de llegar al impresionante puente de Rion, nos ponemos en contacto con los controladores. Les damos los datos del barco, eslora y altura de mastil, y nos indican por donde pasar. Aunque inmenso, una vez debajo del puente da la impresión de que no falta mucho para que la perilla del palo se quede enganchanda. Pasamos sobradamente. Naupactos, más conocido por Lepanto, sí, fue el escenario de la gran batalla naval en la que venecianos, genoveses y españoles, al servicio del Papa, les dieron una buena paliza a la flota turca allá por el siglo XVI, y en la que el veterano Cervantes, como todo el mundo sabe, perdió una mano. Menos mal que le quedaron todo el ingenio y la otra mano intactos. El puertecillo es una gozada. En lo alto, un castillo con diversos tramos escalonados de muralla y abundante arbolado. Abajo, el pueblo, con sus callejuelas, tabernas, miradores y el pequeño puerto, protegido por dos murallas curvas que parecen abrazar al que accede al interior. No estoy muy seguro del calado en el interior así que fondeamos delante del puerto. Ha sido una buena decisión, no por el calado, que compruebo es suficiente en el muelle central, si no por la tranquilidad. Aquí podemos bañarnos, tenemos unas vistas extraordinarias y estamos más o menos a salvo del bullicio que se forma a partir del atardecer. La tripulación desembarca en el dingui, primero para subir hasta el castillo (se quedan justo a los pies, lo cual para nada es un demérito), y por la noche para tomar una copichuela en una de las terrazas. Todo el mundo vuelve encantado de la visita a Lepanto. Noche tranquila en el Turquesa.

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19/08/2009 |
lepanto |
patras |
NE |
F 3 - 4 |
marejadilla |
10 |
2 |
2.714 |
Desandamos lo andado el día anterior. De nuevo, en los alrededores del puente se intensifica el ventarrón y el mar se pone muy confuso. Hoy, un poco menos que ayer. Al menos viene por detrás, con lo que hacemos una bonita bajada a vela.

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20/08/2009 |
patras |
petali |
NE - N |
F 5 - 6 |
marejadilla |
38 |
8 |
2.752 |
Más incorporaciones en el Turquesa. A primera hora, muy a primera hora, llegan David y Sonia y con ellos zarpamos hacia las islas. Con fuerza 5 a 6 por la aleta, salimos como motos de Patras hacia el oeste. Navegamos bien y la nueva tripulación se va familiarizando con el Turquesa.

Doblamos Oxia por la tarde, y cae el viento. Damos motor. Son pocas las millas que nos separan de la bahía de Petali, en donde queremos hacer noche. La bahía, en una zona bastante remota del Épiro, está deshabitada. Es ancha, aunque el fondo desciende rápidamente. Cuando llegamos hay media docena de veleros fondeados, pero no hay ningún problema de espacio. El ancla agarra bien, soltamos toda la cadena y mientras preparamos la cena, la noche se cierne entorno al Turquesa. Miles de estrellas sobre nuestras cabezas. Alguna más al terminar la segunda botella de vino. Bonita noche. Sin novedad. |
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21/08/2009 |
petali |
kálamos |
WNW |
F 3 - 4 |
rizada |
20 |
4 |
2.772 |
Buen desayuno buffet en el Turquesa para empezar el día. Salimos de la bahía de Petali y con poco viento navegamos a motor entre las Equinades. Decidimos visitar el puerto de la pequeña isla de Kastos. Echamos un vistazo desde el barco y fondeamos media milla al NE de la bocana. Baño delicioso. La nueva tripulación se va haciendo con el ritmo del barco y empieza a prácticar la terapia BCS, hoy S corta porque sabemos que el puerto de Kálamos es pequeño, acaba llenándose, y no queremos ser los últimos en llegar.

Entramos en Kálamos hacia las 6 de la tarde todavía con mucho sitio. Poco a poco se irá llenando. Paseillo, descanso y duchas en la taberna de Georges. Le reservamos una de las mesas que tiene en la playita, justamente bajo la taberna. El lugar, de ensueño: mientras cenas, los lamidos tranquilos de una mar cansada se quedan a pocos metros de tus pies. Cena completa regada convenientemente con Mythos y vino de la casa. La nueva tripulación prueba el Metaxa y animados subimos hasta la plaza en donde están los bares de la gente local. Buen ambiente. Se unen a nuestra mesa un par de griegas, Maria y Alexia, también de vacaciones. Corren las copas de Metaxa "me pago" (con hielo) y otros elixires. Nuestras nuevas amigas griegas, imbuidas de un espíritu de cooperación internacional acaban enseñándonos a bailar el sirtaki. Solo Sonia demuestra aptitudes. El resto parecemos una cuadrilla de beodos girando alrededor de una farola. Decidimos que ya hemos hecho suficientemente el ridículo, y que ya va siendo hora de volver al Turquesa. |
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22/08/2009 |
kálamos |
meganisi-cavali |
WNW |
F 4 - 5 |
marejadilla |
10 |
2 |
2.782 |
Mañana resacosa. Fondeamos pronto, en la ya conocida calita al oeste de la torre medio derruida. Con los baños y el resto de la metodología BCS nos vamos despejando. Pero cuesta. Al salir del fondeadero, observamos que el viento ya está cargando con alegría. Damos el génova y nos ponemos a ceñir rumbo a Meganisi. El viento aguanta un buen rato y la nueva tripulación conoce la noble escora del Turquesa. Hora y media después acaba cayendo, al llegar a la zona de las bahías del noreste de Meganisi. El Turquesa entra en la estrecha bahía que ya conoce bien. Los nuevos grumetes, Antonia y David se lanzan al agua con sendos cabos para hacerlos firmes alrededor de dos olivos. Las lecciones de nudos han dado sus frutos y los ases de guía salen a la perfección. Afirmamos los cabos, disfrutamos del último bañito del día mientras atardece en Meganisi. La tripulación baja a tierra con el dingui para caminar hasta el pueblo de Vathy, a unos veinticinco minutos andando desde la bahía.

Todos regresan encantados del ambiente del pueblo y de la cena en la taberna de "La Rosa". O algo así.
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23/08/2009 |
meganisi-cavali |
nidrí |
WNW |
F 2 |
calma |
6 |
2 |
2.788 |
Doblamos el cabo NE de Meganisi, y evitando los arrecifes que se extienden al norte, ponemos proa a Skorpios. El fondeadero al sur de la isla de Onasis está bastante concurrido. Nos hacemos un sitio por fuera del campo de boyas que pretende proteger la intimidad de la isla y entramos en modo BCS. El ambiente de la isla parece contagiar a la tripulación del Turquesa que, ocultándoselo al patrón, han adquirido dos espantosas colchonetas amarillas. En fin...

A media tarde, entramos en la bahía de Nidri. Encontramos un hueco en el centro del pueblo. La tripulación se va a la playa. Al atardecer damos un paseo por el pueblo con foto incluida delante del monumento de Onasis, que, según cuentan, venía con frecuencia a cenar a Nidri. El pueblo no nos entusiasma. De lo visto hasta ahora, lo más parecido a un destino de vacaciones en paquete, aunque atenuado por el carácter tranquilo de los pueblos griegos. Por la noche, con luces y sombras, mejora.

Acabamos sentándonos en la taberna "Ola Kalá". El dueño, un simpático albanés que desea "happy Christmas" a todo aquel con quien se encuentra, se empata con nosotros. El hombre, bajito pero fortísimo, trabajó en el circo antes de reciclarse como hostelero, y dejándose llevar por la nostalgia, alegra a los comensales con números circenses. Nos hicimos unas buenas risas con él. La cena, además, de las mejores.

Copita tranquila en una terraza frente al puerto, y a dormir. |
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24/08/2009 |
nidrí |
ítaca - vathy |
NW |
F 2 - 3 |
rizada |
23 |
5 |
2.811 |
Hay calma absoluta. Ni siquiera en el canal entre Levkas y Meganisi sopla el viento. Navegamos a motor hacia Ítaca. Fondeamos en la bahía de Frikes. Un buen baño, pero la brisa salta antes de lo previsto y la prudencia aconseja pasarse a la parte norte de la bahía para poder comer más o menos tranquilos. La tripulación sigue erre que erre con las espantosas colchonetas amarillas. Espero no encontrarme con nadie conocido por aquí. Otra vez solo resta por decir, en fin...

En la bahía nos encontramos con un velero belga que lleva pavellón de cortesía español. A bordo, una española medio belga y medio gallega. Acaba de llegar de Sada, en Coruña. Espero que no se haya fijado en las colchonetas. Intercambiamos frases de cortesía y nos deseamos buena navegación. Hacemos una bonita bajada a vela por la costa este de Ítaca y amarramos enfrente de la taberna de nuestro viejo conocido Dimitri, que a pesar de lo borde que es, prepara la mejor musaka del Jónico. Cenamos en las mesas colocadas justamente delante del mar, bajo un gran eucalipto, y una esmerada iluminación que consigue que el agua de la orilla se muestre completamente transparente. Cena muy agradable. Dejamos el paseo por Vathy para mañana por la mañana y, decentemente, nos retiramos al Turquesa.
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25/08/2009 |
ítaca - vathy |
cefalonia - sami |
NW |
F 2 |
rizada |
15 |
3 |
2.896 |
Agradable paseo matinal por el pueblo antes de zarpar hacia Cefalonia. Tenemos que garantizar el amarre ya que mañana Sonia y David abandonan el Turquesa. La tripulación, obediente, se da un baño rápido al norte de Sami y amarramos sin problemas en el muelle adecuado, con buenas vistas al puerto, y en general.

Nos damos unas buenas duchas en la jupette del barco, y nos preparamos para salir a cenar. Nuestros vecinos italianos nos han aconsejado una taberna un poco alejada del centro del pueblo, según ellos la mejor de Sami. Allí vamos y allí nos los encontramos. Uno de ellos, que habla bastante bien el español, se empata un rato con nosotros, y nos hacemos unas risas con él. La cena, a pesar de la recomendación, bastante discreta, en línea con lo habitual en las islas. El tono nostálgico de la inminente despedida se apodera de la tripulación y corren las caipiriñas con soltura. Se bebe profesionalmente. Algunas más que otros. |
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26/08/2009 |
cefalonia - sami |
bahía de schonios |
WNW |
F 2 - 4 |
rizada |
15 |
3 |
2.911 |
Más tristes despedidas. Esta vez, son David y Sonia los que regresan en ferry desde Sami a Atenas, vía Patras. Nos despedimos temprano mientras el resto de la tripulación duerme. Hoy no hay demasiadas prisas porque haremos noche fondeados en la bahía de Skoinos, así que hacemos un fondeo BCS tranquilo en la costa este de Ítaca, en el pequeño canal que separa el islote de Pera Pigadi de la isla. Un lugar precioso. Con la brisa fresca de la tarde, ceñimos un rato hacia el norte. Fondeamos al lado de una entrañable pareja de jubilados holandeses; ella le está depilando cariñosamente las cejas a él. Él se deja hacer. Da un poco de rabia en estos momentos tener que fondear tan cerca, pero no hay mucho más sitio en donde largar el ancla con seguridad. Hacemos que no vemos. Cena tranquila en la bañera y larga sobremesa con chupitos de ron. Bonita noche.

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27/08/2009 |
ítaca - skoinos |
ítaca - vathy |
V |
F 2 |
calma |
3 |
1 |
2.951 |
Con calma, iniciamos el regreso a Vathy, probablemente nuestro puerto preferido en el Jónico. Mañana, muy temprano, Antonia y Gastón, tienen que coger el ferry desde aquí para regresar también ellos a Patras. Hemos reservado este día para alquilar unas motos y recorrer la parte norte de la isla. Ha sido una buena idea. Las vistas desde lo alto del monte Aetos son extraordinarias.

Visitamos un monasterio ortodoxo, paramos en la población de Stavros, en el interior de la isla para comer bajo un emparrado. Bajamos con las motos hasta los puertecillos de Frikes y Kioni.

Encontramos uno de los cementerios más curiosos que hayamos visto: directamente en una pequeña cala, solo separado del mar por unos pinos en donde nos sentamos a mirar el azul. Le damos otra vuelta a la isla para llegar a la mayor playa de Ítaca, Agios Ioannis, en la parte oeste. Como todas las playas por aquí, es de pura piedra, pero el baño nos refresca. Nos sentimos bien. El trayecto de vuelta, por la carretera que recorre Ítaca por el oeste es de una belleza indescriptible; el mar tendido sobre el canal que separa, o une, Ítaca y Cefalonia. Las cumbres de ésta última al oeste, solo un contraluz de un sol que ya va cansado. La generosa vegetación de la isla que cubre las empinadas laderas que se hunden en el mar. Todo el mundo debería recorrer este pequeño trayecto en moto, cualquier tarde de verano, cuando el día prepara su descanso y se cumple la promesa diaria del ocaso. Cena de despedida en una de las tabernas situadas en las callejuelas interiores de Vathy. Un acierto, en plan casero, todo está delicioso. El dueño, un simpático griego, bajito y regordete, sale a practicar su español con nosotros. Estuvo embarcado por medio mundo en barcos de tripulación española. A pesar de sus sesenta y pico años, le brillan los ojos y con mirada seductora, coquetea con Antonia. Bravo. Copa tranquila de despedida en uno de los bares del este de la bahía. Regreso a bordo porque mañana toca madrugar. |
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28/08/2009 |
ítaca - sami |
preveza |
NW |
F 2 - 4 |
rizada |
37 |
7 |
2.948 |
Son las 6:30 de la mañana y empiezan las carreras. Gastón y Antonia no encuentran los billetes del ferry. El contramaestre que controla el acceso al barco les dice que no es su problema. Faltan solo cinco minutos para zarpar y Gastón corre a la agencia de viajes donde ayer compraron los billetes para ver si pueden hacer algo. Los billetes estaban allí. Se los habían olvidado el día anterior. Gastón, jadeando, regresa al ferry cuando ya están preparándose para subir la rampa. Parece que la vida ha dejado de fluir y vuelven las prisas. Nos despedimos rápidamente y los veo alejarse del puerto de Vathy con las primeras luces del día. Tristeza otra vez. Aprovecho el madrugón para ponerme en marcha. Toca subir el Turquesa a Preveza en donde prepararé la varada que está reservada para el día primero de septiembre. Esto llega a su fin. |
31/08/2009 |
preveza |
preveza marina |
N |
F 2 |
calma |
1 |
|
2.949 |
01/09/2009 |
preveza marina |
varada |
V |
F 2 |
calma |
1 |
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2.950 |
No me he querido quedar mucho rato. Las despedidas son siempre tristes. En este caso, me despido del Turquesa. Durante dos días lo he limpiado a fondo, he recogido todos los accesorios de la cubierta, plegado el génova, dingui, retirado la capota, bimini y toldilla, radiobaliza, cabos, etc. etc. etc. Verlo así, medio desnudo, da una penita muy grande. Durante cuatro meses ha sido el mejor compañero y me ha devuelto con creces todas las atenciones y cuidados que le he dispensado los últimos años. Ha navegado con soltura, aguantando bien el mar cuando éste ha mostrado su peor cara. Resistente y fiable. Alegre cuando el viento subía, y algo remolón, como yo mismo, en las ventolinas. Generoso con mis errores. Elegante. Hermoso barco.
Quizás no sea fácil entender que un barco es mucho más que un objeto. Es la casa que te cobija, y las alas que el viento anima a viajar. Es más que una metáfora de la libertad. Y además, es hermoso. Sin embargo, como explicaba el protagonista de "Situación Límite" de Conrad, un barco sin un hombre es poca cosa. Un capitán, un patrón, un skipper, lo que sea, que le de un rumbo, trime sus velas, cuide y mantenga, es para el barco tan esencial como el mar o el viento. Lo completa y perfecciona. Hace que el barco sea barco y no solo un objeto.
Entre el Turquesa y yo ha existido esa simbiosis. Una relación de mutua confianza, lealtad y cariño. Nos hemos cuidado el uno al otro y juntos hemos compartido extraordinarias navegaciones desde Fisterra hasta Ítaca. Hemos observado los más increíbles amaneceres y el desbordante color de los atardeceres mediterráneos. Juntos dejamos atrás el impetuoso océano, aramos el mar balear, el sardo, el de los tirrenos. Juntos también, recalamos con fortuna en el mar de los griegos.
A los viejos dioses de la naturaleza, Poseidón y Eolo entre los primeros, ofrecimos en el finisterre gallego nuestros respetos con humildad. Hoy, con la misma humildad les agradecemos que nos hayan dejado llegar hasta aquí, a este pequeño pueblo de Galaxidis en el golfo de Corinto, tierra del santuario panhelénico de Delfos. Desde la terraza del hotel donde estas últimas frases escribo, sobre un mar plateado por el resplandor de la luna llena, observo las vibrantes luces de la ciudad de Delfos, colgada sobre el tremendo desfiladero que precede al Parnaso. El ombligo del mundo. Hasta allí he peregrinado esta mañana, como antaño hicieron griegos, persas y romanos, para dar gracias, a quien fuera menester, por este hermoso viaje.
Gracias. |
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